¿En qué quedamos? ¿"-wski" o "-wsky"?

¿Stop o Sotp? ¿En qué quedamos?

Hoy domingo 18 de abril, en la sección internacional de “El Periódico de Catalunya” hay varios artículos sobre la tragedia de Polonia donde la enviada especial Paola Álvarez informa sobre el homenaje a las 96 víctimas del trágico accidente aéreo del pasado sábado. La periodista enviada intenta dar una visión general de la historia de Polonia recordando algunos nombres destacados como Jaruzelski, Kwasniewski, Komorowski o el mismo presidente fallecido Kaczyñski. Perdón, ¿son Jaruzelski o Jaruzelsky? ¿Kwasniewski o Kwasniewsky? ¿Komorowski o Komorowsky? ¿Kaczyñski o Kacziñsky? No acabo de entender si ¿se refiere a “-wski” o “-wsky”? ¿En qué quedamos?

La cosa no pinta bien si a una periodista profesional se le escapa un error así, y menos si es una enviada especial que se supone que estudia hasta el más mínimo detalle para cada uno de sus artículos.

En la facultad, antes de llegar a ser periodista profesional siempre te obligan a revisar tus textos una y otra vez para evitar cualquier posible error. ¡Hasta la puntuación se debería mirar con lupa! Y cuando alguien hace un error, sea de gramática, de puntuación o de ortografía ya se puede ir preparando para ser ejecutado. Uno de mis profesores decía: “rodarán cabezas si encuentro errores“. Una enviada especial no tiene que conocer la historia del país al que la mandan, en este caso la de Polonia. Sin embargo, si en sus artículos enumera a los altos cargos es que la historia empieza a conocerla. Creo que es evidente que Polonia es un país de la Unión Europea en el que se emplea el mismo alfabeto que en España y no el cirílico como en Rusia o Bulgaria. Si nuestra periodista no lo sabe al llegar al país se da cuenta. Con lo cual, la enviada especial no debe hacer ningún tipo de esfuerzo extraordinario para descifrar los nombres de altos cargos a los que se refiere en sus artículos. Es una falta grave. Y además, si el error se repite más de una vez queda todo muy feo, muy artificial.

De este modo, me gustaría ayudar a la periodista, enviada especial, para que en sus próximos artículos los nombres y apellidos de las personas presentes en su trabajo figuren bajo los nombres y apellidos originales, no versionados. No es la primera vez que estas cosas pasan. En los últimos artículos que hablan de los máximos representantes de la cultura polaca siempre se encuentra errores. No se salvan ni los mismísimos Krzysztof Penderecki (Kristoff Pendereki), Andrzej Wajda (Andrij Vajda) o Krzysztof Kieslowski (Kristoff Kieslousky). Son cosas que habría que tener en cuenta a la hora de publicar dichos artículos si no se quiere perder credibilidad, lectores y prestigio. Como dijo en su momento Carod-Rovira: “Yo me llamo Josep-Lluís y no José-Luís. Yo me llamo así aquí y en la China, y usted no tiene derecho a modificar mi nombre”.
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