Personas y pseudopersonas

Quiénes son personas y quiénes pseudopersonas

Lo peor que podemos hacer es intentar compartirnos a nosotros mismos con los demás, un error. Por ello, hay que saber discernir de entre lo que está bien y lo que no. No es fácil pero tampoco es imposible, hay que abrir los ojos y empezar buscando el significado, el motivo de todo.

Si se hace una búsqueda en Google del término “pseudo” obtenemos muchos resultados, 128.000.000 en tan sólo 0,18 segundos para ser exactos. ¿Pero qué significa realmente? La RAE lo define simplemente con una palabra, “falso“. Otras definiciones llegan a ser más agudas y no se limitan a aclarar el concepto con una sola imagen. 
pseudo

“Pseudo-“ o “seudo-“ es un prefijo que proveniente del griego clásico ψεῦδο y significa falso, lo que define la RAE. Pseudoindica una imitación, un parecido engañoso o una falsedad, y se coloca antes de la disciplina, profesión, concepto, persona o cosa a la que se parece, o aquello que es directamente falso. He aquí donde quiero llegar; el concepto puede adherirse a una persona ofreciendo una clara imagen de alguien poco sincero.  En inglés además, presenta una acepción, ya que se refiere a una persona que tiene pretensiones engañosas; también describe a una persona que finge ser intelectual, o a alguien que es falso, o que imita de mala fe a otra persona. Llegados a este punto ya tenemos las cosas claras y sabemos a lo que nos enfrentamos.

Pseudopersonas hay en todas partes; son ellos y ellas, sin límite de edad, sin importar el grupo social, sin tener en cuenta el origen y sin piedad. Son esos seres que no puedes llamar “humanos” por el mero hecho de no saber núnca qué se les pasa por la cabeza. Unos días insisten en hablar contigo, otros te quieren abrazar y al final cuando parecen ser tus amigos te dicen que les dejes en paz. Se disfrazan de profesores, traductores, oftalmólogos, estudiantes, periodistas, antropólogos, científicos e incluso de padres algunas veces. Es triste pero es verdad.

Pseudopersonas hay en todas partes; son ellos y ellas, sin límite de edad, sin importar el grupo social, sin tener en cuenta el origen y sin piedad.

¿Pero existe una cura? ¿Algo que podamos hacer para luchar contra las pseudopersonas y sus pseudosentimientos? Reflexionando intenté encontrar el génesis del concepto “pseudo”, porque todo error tiene un principio. El problema está en el alma de cada una de las pseudopersonas; no saben lo que quieren, lo que necesitan y juegan al azahar para descubrir qué es lo que más les conviene. Quizás alguien les hizo daño en un pasado y la cicatriz les escuece como la de Mister Potter. Quizás no supieron entender y perdonar a alguien que se pseudointeresó por ellos en el pasado.

Por ello, debemos ser capaces de vacunarnos contra toda falsedad que circula y que está en cualquier parte. Hay que ser más prudentes y más cuidadosos, hay que ir con los pies de plomo. No abras tu corazón a nadie antes de cerciorarte de su grado de sinceridad. Si no existe, por muy pequeña que sea la probabilidad, es mejor que te comportes como un adulto y te olvides. Aunque esa pseudopersona que es tu pseudoamigo te diga muchas cosas, aunque te repita que no quiere perderte, toma las riendas de la situación y escápate. Demuestra tu calidad de persona y no insistas. No insistas en querer comprender porque no hay lógica válida para los pseudos. Para ellos es todo gris, no tiene color, es pseudo.

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2 thoughts on “Personas y pseudopersonas

  1. Me quedé pensando en tu idea de las pseudopersonas y lo que emanan como tales: gente falsa que deja un sentimiento no genuino o, como decís, un pseudosentimiento. Y también pensé en ese sufijo pero en términos científicos: los seudópodos como de los que habla Cortázar en el capítulo 84 de Rayuela, o los pseudogenes que preocupan tanto a los genetistas. En ese sentido el tema es más complejo. La idea de la “pseudidad” en estos casos parece hacer referencia a algo inacabado, a una cuestión que está o se quedó a medio camino, a los resquicios de una entidad o a alguna cosa en potencia o algo finalmente diferente, más que a la falsedad. Una especie de mediocridad consumada sin el componente peyorativo que tiene este adjetivo cuando lo adherimos a las personas y sus actitudes. Quiero decir que aunque la ameba no tenga pies, esas prolongaciones de su cuerpo le sirven para desplazarse en el espacio. Los pseudogenes en realidad no codifican una proteína, pero quizá sí lo hicieron antes en la evolución o lo podrán hacer en algún tiempo futuro cuando la naturaleza permita dar el salto, mientras tanto están ahí y cuesta entender porqué. Pienso ahora en los pseudónimos –algo así como “la otra cara” de quien los posee– que pueden ser una tentativa, no necesariamente falsa, de ser lo que se quiere ser, un intento por acercarse a eso que siempre se soñó. Yo creo que en esos términos soy una pseudopersona, alguien que no está acabado en términos de concreción y de camino recorrido. Mis humores no son estables, mis sentimientos hacia las personas o situaciones cambian, y a veces bien radicalmente, con el curso de los días. A veces soy sociable y otras veces necesito que me dejen tranquilo. Hoy estoy convencido de esta realidad, porque ayer me las jugaba por otra. Soy “una ameba que tira seudópodos para alcanzar y envolver su alimento. Hay seudópodos largos y cortos, movimientos, rodeos.” Pienso, siento y ejecuto bien distinto a como lo hace mi hermano de sangre y sin embargo la ciencia afirma que poseemos los mismos pseudogenes. Pero también creo que no soy falso, al menos no todo el tiempo. Creo que muchas de mis acciones e inacciones son genuinas, que cuando digo que me gusta o que no me gusta lo estoy sintiendo. También creo, lo pienso ahora, que hay pseudomomentos o pseudosituaciones, en el sentido que te describía más arriba, que provocan –causa-efecto– una especie de pseudoreacción que pseudodiza al ser. El universo puede ser predatorio, al menos muchos lo afirman, y como presas huimos del predador, buscamos el abrigo que encontramos más a mano, nos disfrazamos para que no nos reconozcan, nos hacemos invisibles o tiramos piedras lejos de nosotros para desorientar al que nos acecha. Pero también parece ser que el universo es impredecible. Y hace mucho leí por ahí que cada uno de nosotros somos un universo. Quizá pseudouniversos, pseudorealidades, intentos, miedos, frustraciones, convicciones y pseudoetcéteras. ¡Mirá en todo lo que me hizo pensar tu jugosísimo post!

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  2. Gracias por tu post. Agradezco que lo que escriba no se quede en el olvido y que haya quien opine al respeto.
    Mi texto fue el resultado de un momento bastante extraño, algo que pasó prácticamente en cuestión de horas y que me empujó a escribir. Quise hacer una reflexión global, explicar algo desde un punto de vista aplicable a la sociedad de hoy día, a ese grupo de pseudopersonas, y aquí no lo entiendo como falsedad, me refiero más bien a gente que intenta parecer algo que no son y que con esa intención se te pegan como una lapa y te hacen daño. Te hacen daño porque en el fondo no son buenas personas y porque ni ellos mismo saben lo que quieren de la vida, viven en su burbuja imaginaria donde se pseudorelacionan con otros de su especie. Juegan, se divierten con los que sí son personas y con los que sí tienen sentimientos. Por eso digo y repito siempre que hay que tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a tí mismo. Si echas barro luego no te asombres de estar sucio. Estoy de acuerdo contigo en que hay pseudomomentos y pseudosituaciones pero si no lo tienes claro no te lleves a la otra persona al abismo y no la hagas caer contigo. Me duele mucho que esta sea una característica muy común entre la sociedad. Claro que somos todos diferentes y por lo tal, todos nos merecemos ser respetados. Pero no todos en el mismo grado porque no todos se lo merecen de la misma manera. Yo tampoco actúo como mi mejor amigo, mi hermano o quién quiera que sea, a pesar de relacionarme con los demás. Así que por muchas personas y universos diferentes que haya hay algunos que no quiero pisar porque no en todos voy a encontrar agua, y sin agua no hay vida.

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