¿Aceptar o no ciertos encargos de traducción? Esa es la cuestión…

Cuándo y por qué no aceptar un encargo de traducción

Cualquier traductor, o mejor dicho, cualquiera de nosotros y cualquiera de los futuros e inminentes especialistas de este ámbito nos alegramos y nos sentimos valorados cuando recibimos esa llamada o un e-mail de ese cliente tan especial. Ahora bien, la pregunta que debemos hacernos antes de aceptar la propuesta que nos sirven en bandeja es si vale la pena meterse de lleno en ese encargo en particular. Hay muchos trabajos maquillados de forma que empiezan siendo encargos con cara y ojos para acabar siendo auténticos favores o tomaduras de pelo. Para evitar malentendidos y situaciones embarazosas no hay que tener una habilidad fuera de lo común ni un doctorado en psicología, simplemente debemos de estar atentos y cerciorarnos de que el beneficio que conlleva aceptar un encargo de traducción en particular valga la pena.

 ¿Y qué pasos hay qué seguir para evitar situaciones tradu-embarazosas? 

Lo fundamental es tener como una especie de detector de “metales” o más bien de “falsas oportunidades”. Hay que saber reconocer cuándo se trata de un trabajo y cuándo hablamos de un favor. Ya nos hablaba de ello Jorge Reflat hace unos meses. Para aquellos que no disfrutaron de la lectura os la volvemos a recordar, ya que se trata de un claro ejemplo de la clásica situación que hay que evitar.

Seguido del detector va el arte de saber reconocer cuándo hay que renunciar a un determinado favor para no caer en una espiral que traiga favor tras favor. Seguro que más de uno ha aprendido cómo moverse en estos mares a base de meteduras de pata, pero a veces el método más doloroso es el más eficaz y el más rápido. Otras veces hay quienes tienen ese don y esa alarma que les facilitan la tarea. Sea cual sea tu caso: ¡quién avisa no es traidor, así que al loro!

El siguiente paso sería el de saber vacunarse para que no se nos enganche la etiqueta de traductor-que-acepta-lo-que-sea. Dime una cosa, ¿a ti tu dentista te hace favores a la hora de blanquearte los dientes? ¿O el banco al que te diriges para pedir una hipoteca? Pues estás ante la misma situación. Tu vacuna se llama: “¡no te dejes timar!

vacuna para traductores

Otra situación que hay que evitar de lejos, y es mejor que haya muchos miles de kilómetros de por medio, es la del cliente con la excusa de quererte hacer una prueba de traducción. Ese cliente quizás te ofrezca y todo una compensación más que simbólica por todo tu trabajo y esfuerzo. Eso sólo tiene un nombre: “cliente” ladrón y estafador. Ten presente que las pruebas de traducción a las que te vayas a someter dependen sólo y exclusivamente de ti: tú eliges si hacerlas o no, su extensión, su combinación lingüística y su formato, no el cliente (siempre y cuando no hayas enviado tu currículo a una posición en particular con determinadas condiciones). Y otra cosa mariposa: nunca jamás se te ocurra traducirle parte del encargo de traducción. Existen individuos chapuceros que con tal de ahorrar dividirán el texto a traducir que tienen entre manos entre varios traductores para al final hacer un triste “copiar-pegar” de todos los fragmentos para obtener un resultado final: algo realmente asqueroso y repugnante. Así que querido traductor: si no conoces al cliente ¡ve con pies de plomo y que no te tomen el pelo! 

Las pruebas de traducción a las que te vayas a someter dependen sólo y exclusivamente de ti: tú eliges si hacerlas o no, su extensión, su combinación lingüística y su formato, no el cliente.

El ejemplo de las prácticas no remuneradas o el voluntariado son más viejas que tu bisabuela y también han sido objeto de estudio por parte de muchos (que quede claro que se han inventado sólo para tu bien, para que aprendas y para que el jefe se aproveche de ti sin que te des cuenta porque tienes grabado en la frente que eres “tonto de remate”. O bien, para que la secretaria del jefe que le hace ojitos tenga su paga extra y se pueda cambiar de cocina). La traductora Montserrat Sardà, hace no demasiado, nos acercaba a los voluntariados a evitar, esos tan tiernos y bonitos. No creo que haga falta aportar más al tema: ¡hombre prevenido vale por dos!  

¿Qué más se puede decir? ¿Se os ocurren más “ocasiones”, momentos o situaciones? Lo mejor que podemos hacer es compartir nuestra experiencia para no volver a caer en las tradu-trampas. De ahí que digan que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. ¿Estáis de acuerdo?

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19 thoughts on “¿Aceptar o no ciertos encargos de traducción? Esa es la cuestión…

  1. Muy de acuerdo con todo el contenido de tu artículo. Además, las pruebas de traducción si no pertenecen a un proyecto real, no sirven para nada. ¿Qué sentido tiene que te envíen una prueba de traducción sobre «la genética de los ojos de los erizos de ma»r, si la traducción que te van a asignat versa sobre «vías férreas»…?

    Lo lógico es que te envíen un máximo de 300 palabras de un proyecto real y que te las remuneren. Si les gusta tu trabajo, te asignan el proyecto y, si no, pues a otra cosa y santas pascuas. Nadie se muere por pagar 24/25 euros.

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    • ¡Exacto! Añadiría también que muchas veces junto a las pruebas de traducción piden una carta de recomendación y algunas veces incluso referencias (y no una sino varias). Cada vez el patio se pone más cuesta arriba. De todos modos, las pruebas de traducción son como bien dices tú. Gracias por seguir el blog 🙂 Siempre es un placer tener comentarios tuyos. Un abrazo

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  2. Hace poco que me he metido en este mundo de lleno y ya he tropezado con varios clientes de este pelaje. Uno me pedía una traducción de prueba. Se trataba de mensajes de redes sociales escritos en un español muy coloquial. Le imagino dividiendo el total entre todos los que le hicimos una propuesta y yéndose de gratis, así que me negué a hacerla. Y más en el mismo estilo. Otro me pedía traducir un sample para un proyecto, y nunca más se supo.

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    • Hola Gisela gracias por haber compartido ti experiencia. Desgraciadamente siempre nos vamos a encontrar con quienes quieran aprovecharse de nuestro trabajo y de nosotros mismos, no sólo en el ámbito de la traducción. Creo que dividir un encargo de traducción entre varios especialistas es una de las peores decisiones que un cliente puede hacer. Te felicito y te animo a que sigamos dejando de lado a los timadores, un día se darán cuenta de la chapuza que hacen, pero no siempre tendrán cómo remediarlo. Un abrazo y no te desanimes que hay clientes buenos y profesionales 🙂

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  3. Un muy buen artículo tanto para los que empiezan en este mundo como para los que ya somos «perros viejos» pero necesitamos que nos recuerden que los clientes caraduras son como los champiñones después de una buena lluvia. Aparecen como por ensalmo y, sin darte cuenta, ya te han embarcado en alguna de sus añagazas.
    Creo que el mejor antídoto contra esta gente es sabernos traductores de oficio y respetar nuestra profesión y nuestro trabajo. Si valoramos lo que hacemos, los demás acabarán por valorarlo también.

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    • Muchas gracias María. Opino exactamente lo mismo que tú: si no nos valoramos a nosotros mismos siempre se nos engancha la etiqueta de baratos y cutres. Por lo que a veces hay que saber perder para ganara 🙂 Un abrazo y gracias por tu aportación y experiencia.

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  4. Creo que lo ideal es preguntar el número de páginas/palabras y explicarle al cliente que tienes otros proyectos (aunque no sea cierto) y que para poder entregar un resultado de calidad debes de organizar tu agenda. Una vez te den una cifra concreta le enviarás una cotización en la que se aclare el valor, la forma de pago, en algunos casos se exige un adelanto, el valor por material adicional de traducción y la fecha de entrega.

    De esta manera se muestra profesionalismo y el ciente no puede inventar excusas.

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    • Hola intérprete-traductor. Muchas gracias por tus excelentes consejos y mejor aportación aún. Creo que la profesionalidad no tiene precio y a pesar de demostrarla con diferentes ejemplos siempr encontraremos al listillo de turno que intentará timarnos. Claro que aplicando tus consejos también hay que recalcar que habrá menos tramposos que se nos acerquen. Así que siempre digo que hay que tener los ojos bien abiertos para que no se nos pase nada. Un saludo y gracias por tu aportación enriquecedora 🙂

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  5. Hola. Por supuesto que estoy totalmente de acuerdo. Y gracias por el artículo, por cierto. Tanto yo como otros traductores estuvimos trabajando para una empresa de tendido eléctrico de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) llamada Aditel, S. A. y nos deben dinero tanto a mi como a Adecco, que fue mediante quien trabajábamos. La ETT, al ver que no les pagaban, se negó a llamarme para futuros encargos, lo mismo a otros traductores, en consecuencia, los lumbreras de Aditel, S. A. trataron de meterme en nómina. Querían que les tradujera hasta las etiquetas del microondas del comedor-cuchitril-ratonera. Estos tiparracos están endeudados hasta con Al Capone y sí, seguían exactamente los métodos que se describen en el artículo, uno de sus favoritos era el de copiar y pegar (eran y son así de asquerosos y chapuceros) de varios traductores que ya habían pasado por allí antes que yo y los de mi equipo. Otra compañía se llamaba Ametel, de Dos Hermanas (Sevilla), para estos sólo hice una traducción de un manual de unas 120 páginas que los querían para dos días (era fin de semana y me llamaron incluso durante el sábado por la tarde-noche) y es que se quería ahorrar los duros en vez de contratar de manera formal por nómina o mediante ETT. Con estos ya olí el pescado a distancia y además venía escaldado de los otros. Al tiempo me volvieron a llamar los de Aditel, S. A. de nuevo porque yo era el que les había hecho la mayor cantidad de trabajo y quien mejor conocía sus necesidades. Vamos que no quería traducir para ellos ni el tato. Por supuesto les dije que “para nothing”, y más cómo me pedían eso habiéndolos denunciado. Estamos hablando de temas de ERE y ERTE al fin y al cabo. Si es que Españistán es la repanocha. No os tiemble el pulso a la hora de tomar decisiones difíciles (para la costumbre española, claro, en Europa estas cosas ni se plantean), cuanto más barato te vendas (y no hablo de dinero) más barata considerarán que es tu dignidad. Saludos.

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  6. Interesante artículo. Aprovecho para compartir una reflexión que me ha llevado a una práctica que me aplico desde hace algún tiempo.
    Lo de aceptar pruebas de traducción gratis o no hacerlo me sigue pareciendo discutible pero lo que veo claro, clarísimo es no aceptarla, ni leer-imprimir-firmar-escanear-enviar NDA y formularios varios sin haber hablado antes de tarifas.
    Cuántas veces después de haber superado todos los pasos las tarifas que proponía el ‘prospect’ acababan siendo inaceptables
    Os ha ocurrido lo mismo?

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    • Sí, exactamente! Yo tuve que sortear muchísimas dificultades para cumplir con sus exigencias para quedar nominada como traductora en caso de que este cliente ganara un “tender” en particular. Yo estaba justo cambiando de pais, es decir tuve que ingeniarmelas para conseguir certificado de buena conducta en un pais al que acababa de llegar, cubrir los costos, hacer el test de traducción gratis,etc, etc. Cuando cumplía con un requisito, me mandaban otro. Y así… Al final, el último requisito era una reunión cara a cara en el país de origen del cliente, pagado de mi bolsillo, Y todo eso por si ganaban el tender….

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  7. TAL CUAL!!!! si habre mandado DNA´s, fotocopias, escaneado, etc. todo a mi costo, sin después haber sido llamado para nada por tal agencia que estaba “apuradísima!” por tal proyecto!!!!

    evidentemente, los clientes directos siguen siendo LO MEJOR!!!!

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  8. Excelente artículo. Yo ya he caído en dos “tradu-trampas” (y es que estoy recién empezando en este mundo). Primero, una “prueba de traducción” de la cual nunca más supe nada. Aunque ya había leído sobre esa estafa, quise darle una oportunidad, después de todo eran solo unas 300 palabras. Y la segunda, estoy aún por ver. Me inscribí en un portal de voluntariado y el trato vía mail no fue lo más cordial de mundo por parte de ellos (primera luz roja). Eso sí, estaban muy atentos para contestar mis consultas. Hice la traducción, se las envié y aún no tengo una respuesta. Supongo que esto es parte de “pagar el noviciado”, ¿no?.

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