La traducción y la ortografía en imágenes

IS MONDEI(LUNES)

Empezamos la semana con mucha energía y muchas ganas de reír. Hemos estado recogiendo testimonios fotográficos en primera persona mezclados de una pizca de sentido del humor con el fin de compartir con todos vosotros, especialistas y amantes de las lenguas, el resultado de nuestra búsqueda.

Así que vamos a dejároslo en vuestras manos para que vosotros mismos podáis ver para creer. Avisamos de la posible necesidad de compra de kleenex para la ocasión, a no ser que os gusten los baños de lágrimas. Pensamos que no van a ser necesarias explicaciones complementarias y cada uno de vosotros, como especialista que es, sabrá individuar dónde está el error. Y dicen que quién avisa no es traidor.

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Encuentra el error en la foto

La lengua es un sistema de comunicación que tiene una fuerza y energía que muchas veces nos asombra. Hay quienes la saben emplear bien, algunos un poco menos y otros que se lucen con auténticas curiosidades lingüísticas que dan mucho que pensar. Hoy vamos a presentaros uno de estos casos: una perla lingüística.

Todos sabemos que cuando un extranjero llega a nuestro país siempre hay un periodo de adaptación y aprendizaje. A veces, los métodos de este último no son los deseados y hay que buscar más tácticas para llegar a la meta. Por este motivo, los carteles de muchos restaurantes, bares, peluquerías y varios locales más son auténticas sorpresas lingüísticas. Al ir a una peluquería, por ejemplo, mirad siempre los carteles para conocer el servicio que os ofrecen para luego no llevarse alguna que otra sorpresa. A nosotros nos asombraron algunos carteles de delante de una peluquería, en este caso, china. Aunque los afortunados pueden ser de otra nacionalidad también, incluyendo la nacional 😉

Los carteles de muchos restaurantes, bares, peluquerías y varios locales más son auténticas sorpresas lingüísticas.

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¿En qué quedamos? ¿"-wski" o "-wsky"?

¿Stop o Sotp? ¿En qué quedamos?

Hoy domingo 18 de abril, en la sección internacional de “El Periódico de Catalunya” hay varios artículos sobre la tragedia de Polonia donde la enviada especial Paola Álvarez informa sobre el homenaje a las 96 víctimas del trágico accidente aéreo del pasado sábado. La periodista enviada intenta dar una visión general de la historia de Polonia recordando algunos nombres destacados como Jaruzelski, Kwasniewski, Komorowski o el mismo presidente fallecido Kaczyñski. Perdón, ¿son Jaruzelski o Jaruzelsky? ¿Kwasniewski o Kwasniewsky? ¿Komorowski o Komorowsky? ¿Kaczyñski o Kacziñsky? No acabo de entender si ¿se refiere a “-wski” o “-wsky”? ¿En qué quedamos?

La cosa no pinta bien si a una periodista profesional se le escapa un error así, y menos si es una enviada especial que se supone que estudia hasta el más mínimo detalle para cada uno de sus artículos.

En la facultad, antes de llegar a ser periodista profesional siempre te obligan a revisar tus textos una y otra vez para evitar cualquier posible error. ¡Hasta la puntuación se debería mirar con lupa! Y cuando alguien hace un error, sea de gramática, de puntuación o de ortografía ya se puede ir preparando para ser ejecutado. Uno de mis profesores decía: “rodarán cabezas si encuentro errores“. Una enviada especial no tiene que conocer la historia del país al que la mandan, en este caso la de Polonia. Sin embargo, si en sus artículos enumera a los altos cargos es que la historia empieza a conocerla. Creo que es evidente que Polonia es un país de la Unión Europea en el que se emplea el mismo alfabeto que en España y no el cirílico como en Rusia o Bulgaria. Si nuestra periodista no lo sabe al llegar al país se da cuenta. Con lo cual, la enviada especial no debe hacer ningún tipo de esfuerzo extraordinario para descifrar los nombres de altos cargos a los que se refiere en sus artículos. Es una falta grave. Y además, si el error se repite más de una vez queda todo muy feo, muy artificial.

De este modo, me gustaría ayudar a la periodista, enviada especial, para que en sus próximos artículos los nombres y apellidos de las personas presentes en su trabajo figuren bajo los nombres y apellidos originales, no versionados. No es la primera vez que estas cosas pasan. En los últimos artículos que hablan de los máximos representantes de la cultura polaca siempre se encuentra errores. No se salvan ni los mismísimos Krzysztof Penderecki (Kristoff Pendereki), Andrzej Wajda (Andrij Vajda) o Krzysztof Kieslowski (Kristoff Kieslousky). Son cosas que habría que tener en cuenta a la hora de publicar dichos artículos si no se quiere perder credibilidad, lectores y prestigio. Como dijo en su momento Carod-Rovira: “Yo me llamo Josep-Lluís y no José-Luís. Yo me llamo así aquí y en la China, y usted no tiene derecho a modificar mi nombre”.