¿Planificación estratégica anual para traductores e intérpretes freelance?

Empieza el año y es bien sabido que muchas personas aprovechan el nuevo inicio para marcarse propósitos personales. Pero ¿y los propósitos laborales? El año pasado, mi amiga y colega, Belén Carneiro, me sorprendió cuando en los primeros días de enero me dijo que estaba ocupada haciendo su planificación estratégica anual.

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Se lee y se escucha mucho sobre el «business plan» y, en lo personal, nunca me interesé realmente en saber qué era porque entre otras cosas, jamás pensé que podría aplicarlo en mi caso. Belén, traductora legal y financiera, a quien admiro profundamente y a quien considero mi maestra no solo en cuestiones de traducción sino de inteligencia emocional en los negocios (y la vida, por supuesto), me enseñó que no solo la planificación estratégica anual sí es interesante y útil, sino que aplica —casi imperativamente— también para nosotros, los traductores e intérpretes freelance.

Aunque parece más fácil hacer lo de siempre y no pararse a analizar estos temas, en realidad he comprobado que darme el tiempo de hacerlo sí marca una diferencia, es importante, e incluso necesario, si quiero seguir creciendo. Por el carácter tan absorbente de nuestro trabajo, se nos pueden ir los días y los años en el ciclo interminable de cotizaciones, proyectos, entregas urgentes, facturas y cobranza. Sin embargo, creo que si nos damos la oportunidad de parar, pensar y organizarnos, lograremos muchas más ganancias (en ingresos, satisfacción laboral, calidad de vida, etc.). Hacerlo no solo nos ayuda a crecer en el negocio sino que nos genera una inmensa satisfacción personal pues, al menos en mi experiencia, hacer la planificación me hace sentir que tomo las riendas del negocio, vuelco sobre papel mis intenciones y deseos, y cuando pasa el tiempo y veo que he conseguido los objetivos trazados, la satisfacción es inmensa. Es importante mencionar aquí que suele suceder que las circunstancias nos obliguen a hacer cambios o ajustes a la planificación. Es bueno, y necesario, corregir y redirigir el rumbo conforme vayamos avanzando. La planificación es flexible y los cambios son razonados.

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